Javier González Pereira

Director del Festival Ibérico de Música de Badajoz

El Festival Ibérico de Música de Badajoz se encamina ya a su trigésimo cuarta edición. Un largo camino lleno de satisfacciones para los amantes de la música. Pero, ¿qué supone para su director?

En primer lugar es un orgullo: yo tengo también 34 años como el festival. Se creó en el año 1974 y en toda esta trayectoria ha sido como el Guadiana, apareció y desapareció en dos ocasiones. Fue en el año 1997 cuando se creó la Sociedad Filarmónica, de la que yo soy el presidente, cuando el festival apareció de nuevo. Todo este tiempo que ha estado de forma casi ininterrumpida – ya son casi 20 años – ha hecho que el festival acabe por consolidarse aunque se creara en el año 1974. El Ayuntamiento de Badajoz durante algún tiempo tuvo un presupuesto bastante importante que atrajo a grandes nombres como la Orquesta Gulbenkian o pianistas como Rosse Venture o Maria João Pires.

Desde que tomó las riendas la Sociedad Filarmónica de Badajoz, es un orgullo para la ciudad tener quizá uno de los festivales de música clásica más importantes de la región y que tiene conexiones a través de la Asociación de Festivales de Música clásica. Trabajamos en red, trabajamos en grupo con otros festivales más importantes, en algunas ocasiones incluso haciendo coproducciones. Es un orgullo intentar llevarlo hacia delante y que realmente se puedan presentar propuestas que se presentan en Madrid, en Sevilla o en Málaga de la misma manera, pero a la vez que es un orgullo también es una responsabilidad porque intentas no solo traer lo mejor, traer cosas muy diversas que cuanto más público quiera venir a los conciertos sea lo mejor. Que sea abierto, que no sea un festival cerrado porque la música clásica en sí es sospechosa de ser elitista, de ser para unos pocos y es todo lo contrario, es para niños, de jazz, de danza, propuestas muy diversas que hacen que cualquier persona de la ciudad con unos gustos u otros pueda sentirse realmente atraída.

Una de las muchas particularidades del festival es que se desarrolla en diferentes espacios de Badajoz. ¿Qué aporta esta dinámica a la ciudad?

En primer lugar, dependiendo de las agrupaciones que participan se adecúa un lugar u otro. Un cuarteto de cuerda, que es una formación que habitualmente participa en este festival, necesita de unas especiales condiciones, porque la música escrita para esa formación las tiene en cuenta, tiene en cuenta la formación y las características de grupo.

En segundo lugar es una forma de poner en valor el patrimonio de la ciudad, sus iglesias, sus plazas, sus espacios culturales como el Palacio de Congresos o el Teatro López de Ayala. Es una oportunidad para que toda la ciudad de Badajoz tenga la posibilidad de una forma más o menos fácil de estar más cerca del espacio del concierto y tenga un acceso más cómodo.

El Festival dirige su mirada con asiduidad a Portugal, “importando” grandes nombres del panorama musical portugués. ¿Qué características comparten los artistas de uno y otro lado de la Raya?

En el mundo de la música clásica no hay tantas diferencias como quizás en otro tipo de música porque la formación de los músicos es más similar, es decir, es muy parecido estudiar en un conservatorio de Lisboa o estudiar en un conservatorio de Madrid, únicamente cambian los profesores que son los que dan un enfoque más personal o quizá más selectivo o quizá de más calidad o menos calidad, dependiendo de la especialidad instrumental.

Quizá sí que tengan un interés, más del lado de Portugal, por aquellos repertorios que nos unieron hace tiempo, por aquellos compositores que trabajando en España eran portugueses o que trabajando en Portugal eran españoles y que escribieron su música hace 100 o 200 años. Los grupos portugueses y los grupos españoles, sobre todo de música antigua, comparten ese interés por rescatar del pasado aquellas músicas que hace tiempo nos unieron.

¿De qué manera ayuda el Festival al acercamiento entre la cultura portuguesa y extremeña?

Si hay algo que define al Festival Ibérico de Música es que es Ibérico porque se le da una atención especial a los grupos portugueses y a los repertorios portugueses. Un grupo español que programa música portuguesa, música de compositores, es más valorado y tiene una cabida mucho más razonable en un festival como el Ibérico de Música de Badajoz.

Por otro lado no hay un festival en España que tenga esa característica que lo defina de esa forma. Para nosotros siempre ha sido muy importante la presencia portuguesa en la programación. Ya en los años 80 grandes orquestas pasaron por el festival como la Orquesta Nacional de Oporto, la Orquesta Sinfónica de Gulbenkian o María João Pires , que son grandes artistas o grandes formaciones portuguesas, y esa línea continúa.

Ahora nos parece sencillo y fácil pero cuando el festival se creó en el año 1974 no existía ni el Estatuto de Autonomía ni la Junta. Había pocos agentes que dijeran vamos a fijarnos en Portugal, vamos a ver qué nos une. Hemos vivido muchos siglos, incluso en guerra, de espaldas unos a otros, ahora vamos a vernos a través de la cultura y la música que nos unió.

¿Cómo describiría la situación actual de la música clásica en Portugal en comparación con la española?

La música clásica en Portugal, aunque yo no sea una voz especialmente autorizada porque aunque trabajo en Elvas desde hace unos años soy conocedor de la música clásica en Portugal pero no la conozco al detalle, quizá está demasiado atomizada en las ciudades de Oporto y de Lisboa. Incluso atomizada dentro de las ciudades porque en Lisboa, aunque existe la Orquesta Sinfónica Portuguesa o la Orquesta Metropolitana de Lisboa, existe una gran institución como es la Fundación Gulbenkian que ha sido promotora, ha becado, tiene una orquesta, tuvo un cuerpo de danza, de ballet, tiene el museo que todos conocemos. Ha sido una auténtica promotora a través de su orquesta sinfónica. Es una orquesta realmente de nivel europeo que funciona muy bien y tiene una programación realmente fascinante.

En Oporto, en el edificio que se hizo recientemente, la “Casa da Música”, tienen su sede de Ensemble Remix y de la Orquesta Nacional de Oporto.

Son grandes polos donde se crea mucha música, muchos músicos. En el interior de Portugal no encontramos una situación similar, es decir no hay orquestas, no hay orquestas creadas estables en Évora, no hay orquestas creadas que sean estables en el norte de Portugal que no sea Oporto y por supuesto en el sur. Esto hace que sea muy complicado que esa música, que esos músicos, se irradien hacia el interior y que lleguen propuestas interesantes a pueblos del interior.

En España es más diverso, hay también dos grandes polos como son Madrid y Barcelona pero también está Sevilla, Málaga, Valencia, Bilbao, La Coruña, donde hay grandes orquestas y hay temporadas de Ópera.

La apertura estilística del Festival es uno de sus principales atractivos: música de cámara, jazz, barroca, contemporánea, propuestas teatralizadas, danza… ¿qué podemos esperar en el futuro?

Me gustaría tener más presupuesto, como todos los festivales, para llegar a más gente y traer aún propuestas de más calidad y diversidad. A mí me gusta siempre decir que el festival ibérico es uno pero tiene muchos pequeños festivales dentro de él. Es decir, no es un festival de “música clásica” que esté dirigido a un público muy concreto sino que el festival intenta que el público sea el más amplio posible. Hay siempre un concierto que realizamos en la Biblioteca de Extremadura o en la Plaza Alta, que invitamos a grupos de jazz o a grupos de música clásica de otras culturas, africanos o asiáticos, donde muestran su música. Es decir es un formato similar a un concierto del Womad o un concierto del festival de Badasom, el público es muy heterogéneo o al menos eso es lo que intentamos. También hay propuestas para niños porque es el público del mañana y necesitamos crear esa conciencia en los padres para que los lleven y sobre todo que a los niños se les respete esa sensibilidad que ellos tienen de forma natural.

Este año también hemos tenido danza, por primera vez, y ha sido muy interesante. Y luego tenemos a las grandes formaciones orquestales. Cuando hemos podido hemos hecho zarzuela, música de cámara, música antigua y, por supuesto, no nos podemos olvidar de los extremeños, de la gente de aquí, que en un porcentaje que va variando siempre cuentan con varias propuestas, ya sean orquestas, intérpretes o creaciones de compositores que están siempre muy presentes.