Mª Jesús Fernández García

Profesora de Lengua y Literatura Portuguesa en la Universidad de Extremadura

La Universidad de Extremadura es una de las pocas universidades españolas en las que los alumnos pueden optar a estudiar portugués. ¿Qué es lo que atrae a los estudiantes para elegir este idioma?

En efecto, la UEX es una de las tres universidades del Estado español, junto con Santiago de Compostela y Salamanca, en la que se puede realizar el Grado de Lenguas y Literaturas Modernas en la especialidad de Portugués. Los alumnos que escogen este grado tienen como objetivo en la mayoría de los casos convertirse en profesores de portugués, aunque esta no sea la única salida profesional posible. Además, el Área de Filologías Gallega y Portuguesa de la UEX oferta formación en lengua portuguesa en otros grados universitarios y en el Instituto de Lenguas Modernas de la UEX.

Hay dos circunstancias que hacen que el portugués resulte atractivo a los estudiantes: por un lado, la proximidad lingüística del idioma portugués con el español que hace más rápida y gratificante la progresión en el aprendizaje si lo comparamos con el otras lenguas extranjeras; por otro lado, la posibilidad de ponerlo en práctica en Portugal, dada la proximidad a nuestra región y la frecuencia de los intercambios profesionales, comerciales o personales entre gentes de uno y otro lado de la frontera.

¿Ha cambiado el perfil del estudiante a lo largo de los últimos años?

El perfil del estudiante universitario correspondía, con bastante frecuencia, a individuos procedentes de localidades próximas a la frontera, con alguna experiencia de contacto transfronterizo. Sin embargo, a medida que el estudio del portugués se ha ido extendiendo por los centros educativos de toda la región, el mapa de procedencia de los estudiantes del Grado también se ha hecho más extenso incorporando alumnos que no han tenido una experiencia directa con Portugal, aunque sí suelen haberla tenido con el idioma.

De este contacto que comienza en los colegios, nace la curiosidad por la lengua y la cultura portuguesas que luego llevará a la continuación de los estudios, bien en la Universidad o en otras instituciones educativas.

¿Se debería fomentar más el estudio del portugués ya desde el instituto, al menos en zonas limítrofes?

La promoción del conocimiento de una segunda lengua extranjera en la educación secundaria, además del inglés, es un objetivo presente en todos los documentos que sobre educación lingüística se promulgan desde la Unión Europea. No hay que conformarse con saber inglés. En zonas fronterizas con Portugal como Extremadura, donde la frontera se ha vuelto realmente permeable, es fundamental fomentar el conocimiento de la lengua vecina y considerarla instrumento privilegiado para profundizar en todo tipo de relaciones entre los dos países.

La incorporación del portugués al sistema educativo extremeño ha sido lenta y se está haciendo sin inversión en plazas para docentes.

¿El conocimiento de la lengua y la cultura portuguesa facilitaría la cooperación?

Sin lugar a dudas. El conocimiento de la lengua y la cultura portuguesas solo puede beneficiar a cualquier iniciativa de cooperación. No solo porque poder hablar la lengua del interlocutor facilita la actividad de los grupos de trabajo (las conocidas sinergias), sino porque conocer, apreciar y valorar la cultura de nuestros socios, en cualquier contexto en que se produzcan las relaciones, permite comprender sus intereses y preocupaciones y alcanzar más fácilmente acuerdos o resolver problemas.

En este sentido cabe recordar las famosas palabras de Nelson Mandela referidas a la importancia de conocer la lengua del otro cuando se pretende negociar y pactar: “Si hablas a un hombre en una lengua que entiende, el mensaje llega a su cabeza. Si le hablas en su lengua, le llega al corazón”.

¿España y Portugal son muy diferentes culturalmente o nos parecemos más de lo que creemos?

Suceden ambas cosas al mismo tiempo. En determinados aspectos estamos culturalmente próximos y en otros somos muy distintos. Este efecto de proximidad y de lejanía a la vez puede considerarse la clave de la atracción mutua. Por un lado, cuando viajamos a Portugal nos agrada la experiencia de trasponer la frontera y encontrarnos con realidades culturales muy diferentes. Sentimos la diferencia como una oportunidad para asombrarnos, detenernos y apreciar. Por otro lado, las semejanzas culturales nos producen confianza y nos facilitan la aproximación.

¿Qué periodos y corrientes comparten la literatura portuguesa con la española?

La literatura portuguesa, como la española, ha participado en todas las grandes corrientes estéticas europeas, desde la Edad Media, con su rica lírica en gallego-portugués, pasando por los grandes movimientos de vanguardia del XX, hasta las tendencias más recientes. Eso hace que cualquier movimiento tenga importantes representantes en la historia literaria de Portugal, con mención especial para su premio Nobel, José Saramago. Las circunstancias históricas y la pujanza de grupos de intelectuales y artistas han hecho que una u otra corriente tenga más visibilidad que otras. Por ejemplo, el surrealismo literario en Portugal fue un movimiento que dejó una nómina bastante extensa de poetas y en España, sin embargo, tuvo un desarrollo más tímido.

¿Al margen de escritores más conocidos como Saramago o Lobo Antunes o de figuras relevantes como Pessoa, leemos suficiente literatura portuguesa?

En relación a nuestro conocimiento de Portugal, es frecuente oír que conocemos mejor sus playas y restaurantes que su literatura. Sin embargo, el hecho de que los autores portugueses lleguen al público español depende de muchos factores, como son la existencia de traducciones o acciones de promoción de la literatura portuguesa en nuestro país. En todos los sentidos se ha avanzado mucho.

Al margen de los autores citados en la pregunta, de referencia obligada, la oferta de escritores portugueses traducidos al español es en la actualidad muy amplia. La mayoría de las editoriales españolas tienen en sus catálogos autores lusos, incluida la Editora Regional de Extremadura que mantiene una serie titulada “Letras Portuguesas”.

Por otro lado, hemos asistido recientemente a un acontecimiento de promoción de la literatura portuguesa, con gran impacto mediático, durante la feria del libro de Madrid, un gran escaparate en el que se ha reflejado la gran vitalidad literaria del país vecino. En nuestro entorno extremeño, existen diversas iniciativas que pretenden precisamente acercar la literatura portuguesa a los ciudadanos y crear así nuevos lectores.

Las Aulas Literarias que se celebran en diversas ciudades extremeñas incluyen cada año en su programación la visita de un escritor portugués. El Centro de Lengua Portuguesa del Instituto Camões en Cáceres organiza cada año durante la feria del libro de Cáceres un maratón de lectura en portugués que va por su XIII edición con presencia continuada de un autor luso. Existen, además, en nuestra región cinco clubes de lectura en lengua portuguesa vinculados a otras tantas bibliotecas públicas, lo que representa un buen número de asiduos lectores de obras literarias en portugués. Creo que es imposible concluir que leemos suficiente (nunca es suficiente), pero sí que se lee bastante literatura portuguesa en Extremadura.

¿Si tuviera que recomendar tres libros a quien quisiera iniciarse en la literatura portuguesa cuáles nombraría?

Es una misión muy difícil sintetizar en tres títulos una literatura nacional tan antigua y rica como la portuguesa y, además, acertar con el gusto de un lector sin definir. Si apostamos por una aproximación a los autores que la historia ha ido canonizando y cuyos nombres son hoy marchamo de calidad, convendría detenerse en alguna de las obras de José Maria Eça de Queirós, autor del siglo XIX que continúa siendo muy leído y apreciado. Su novela La Reliquia puede ser una buena manera de introducirse en el estilo humorístico y crítico de este autor.

En segundo lugar, sería obligatoria la lectura de alguna antología poética de Fernando Pessoa, y sus principales heterónimos, que puede incluso sorprender a los lectores no practicantes de la lectura poética.

Por último, es inevitable referirse a José Saramago, quien ofrece un abanico de novelas recomendables: Memorial del convento para adentrarse en una historia mágica del Portugal del siglo XVII; La balsa de piedra para los que tengan alguna simpatía por el iberismo; Ensayo sobre la ceguera para quienes gusten ser críticos con el tiempo que nos ha tocado vivir o incluso Las Pequeñas Memorias para quien se interese por la cara más íntima del escritor.

Cuando se trata de iniciación es frecuente recurrir a la poesía luminosa de Sophia de Mello o a sus cuentos, sencillos y profundos; también los cuentos de Miguel Torga nos permitirán adentrarnos en el conocimiento del Portugal rural, para lectores interesados en el territorio y sus gentes.

La iniciación a través de estas obras equivaldría a entrar en la casa de la literatura portuguesa por una puerta que va directamente a la sala noble, donde aguardan, junto a los clásicos de todos los tiempos, autores vivos como Antonio Lobo Antunes o Agustina Bessa-Luís.

Otros títulos de la literatura portuguesa más reciente podrían dejar una buena impresión en el lector tanto de poesía (Nuno Júdice, Ana Luísa Amaral, Fátima Maldonado, Adília Lopes), de novela (Um deus passeando pela brisa da tarde de Mário de Carvalho, Lillas Fraser de Hélia Correia, Jerusalém de Gonçalo M. Tavares, A máquina de fazer espanhóis de Valter Hugo Mãe, Para onde vão os guarda-chuvas de Afonso Cruz, O Retorno de Dulce Cardoso o Caderno de Memórias Coloniais de Isabel de Figueiredo), de teatro (Se perguntarem por mim não estou de Mário de Carvalho) o de géneros híbridos (Diálogos para o fim do mundo o Havia de Joana Bértholo).

Lo importante es dejar espacio a la curiosidad y trasponer nuestras propias fronteras para conocer Portugal, leyendo a sus autores o atreviéndose a aprender la lengua. Y desde Portugal, extender la mirada hacia la Lusofonía.